Seguidores

domingo, 9 de enero de 2011

"Un momento , una canción"

Entramos  por la puerta de los recreativos riendo de buena gana,hacia unos minutos habíamos devuelto
la hucha  y las pegatinas del Domund en el colegio,el director la había abierto y nos miró con cara incrédula.
-¿Solo habéis recogido esto?.-Sobre la palma  de su mano habían solamente seis pesetas.-Vuestros compañeros han recogido mucho mas.-
Nos encogimos de hombros,y Jaime y yo le miramos con cara de circunstancias.
-Es que hemos pillado los mas tacaños del pueblo,y aparte hemos salido un poco tarde y por donde pasábamos ya llevaban las pegatinas pegadas,se nos habían adelantado.-Fue mi compañero quién explicó al profesor y director del colegio la mala suerte que habíamos tenido
El hombre resignado y se encaram al cartel en forma de termómetro, con  una pintura marcaba el dinero que cada pareja traía en lo que asemejaba la barra donde se encontraba el mercurio,una forma de alentar a los muchachos en una especie de concurso ,ya que había un termómetro para cada hucha con el nombre de los jóvenes que la habían entregado de vuelta ,reflejando las cantidades que habían conseguido recoger,los que mas tenían hasta el momento eran 400 pesetas.
Sacamos monedas de los bolsillos y pagamos los refrescos de cola que el dueño de los recreativos nos había servido,Jaime se dirigió al billar y yo a la gramola de discos que había al fondo del local,escuché las bolas caer mientras buscaba una canción determinada, y que hacia poco habia llegado  a España procedente de UK.
Una sonrisa picaresca afloró en mi rostro al recordar como habíamos sacado todas las monedas del interior de la hucha dejando solo aquellas seis pesetas,Jaime y yo pensábamos que aquel dinero nunca llegaba a los pobres negritos,en cambio pasaría a engrosar la cuenta de algunos espabilados,así es que habíamos decidido pasar un feliz Domingo de Domund,por supuesto las pegatinas olvidabamos "inocentemente ponerlas en las prendas de los donantes.

Encontré al fin el disco,G-10,eran las teclas que apreté.Mientras que este era seleccionado por la maquina admití para mis adentros que eramos un poquito cabroncetes,se me paso en seguida ese sentimiento de culpabilidad cuando saque de mi calcetín el paquete marlboro y encendí un cigarrillo.¡Que bueno estaba!,por costumbre fumábamos celtas y esto era otra cosa.Mientras me dirigí hacia la mesa de billar para jugar una de las muchas partidas que jugaríamos aquel día con las 500 pesetas que habiamos recogido,(eramos muy buenos pidiendo) , y con un cigarrillo en la mano para mi amigo comenzó a sonar el disco.
Ahora reconozco aún mas que si eramos unos cabroncetes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada