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viernes, 3 de febrero de 2012

"La llamada de la sangre"







El hombre se hallaba sentado en el borde del camastro, sus codos apoyados sobre sus piernas, sus manos nervudas a ambos lados de su cráneo parecían querer sujetar aquel estuche donde reposaba su cerebro, y que en aquellos momentos, semejaba al gigante Polifemo golpeando las paredes que le retenían en la cueva tras haber sido herido en su único ojo por Ulises. 
Su cuerpo sufría repentinas convulsiones debidas a ese llanto que se había apoderado de el de forma incontenible. No podía contemplar su propio rostro lleno de tristeza y dolor, pero si aquellos hilillos de baba que caían entre sus piernas haciendo un pequeño charco en el suelo de la celda.
El hombre se había sentido hasta hacía unas horas un tipo seguro de si mismo, de carácter fuerte, difícil de ser herido en esa moral casi férrea de la que siempre había echo gala. Ahora en cambio se sentía completamente abatido, en menos de veinticuatro horas, todo su aplomo se había venido abajo y se sentía indefenso a merced de aquel vendaval de sucesos que le empujaban hacía un naufragio emocional.


Desde el otro lado de la cámara que enfocaba la celda alguien le observaba atentamente, se trataba del comisario Leveque de ascendencia gala y del inspector Sánchez.


.-¿Que opinas ?.- Inquirió el comisario a su subordinado y amigo.
.-No se, creo que es demasiado inverosímil su historia como para ser inventada.
.-¡Joder Sanchez! ¿No creerás lo que nos ha contado?
.-No, pero creo que el si lo creé. No puede ser que se haya inventado una historia tan cutre.


Unas horas antes Ricardo se dirigía de regreso a su hogar en un pueblecito de la comunidad valenciana llamado Turis. Había estado toda la semana en Madrid, en el stand del Patronato Provincial de Turismo València Terra i Mar, en un espacio expositivo donde se promocionaban productos y el turismo de la comunidad valenciana. 
Debido a las altas hora de la noche, casi las diez, que se le habían echado encima, decidió desviarse de la A-3 a la N-320 para cenar en el restaurante de un amigo en la localidad de Motilla del Palancar, municipio de unos séis mil habitantes, donde antes solía repartir productos de una empresa cárnica. 
Miguel "El gordo", que en realidad medía cerca de un metro noventa y era extremadamente delgado, le recibió con un fuerte abrazo. Hacia ya muchos años que se conocían, ambos habían estado destinados en Bosnia y Herzegobina donde nació esa amistad casi fraternal, que mas tarde prosiguió a lo largo de los años ayudada por el trabajo de Ricardo que le había llevado hasta su amigo de nuevo.


.-¡Hombre Ricardo! ¡Dichosos los ojos!.- Miguel salió de detrás de la barra y se dirigió a su amigo estrehandole en un fuerte abrazo.- ¿Como esta esa tía tan buena que tienes de mujer y que no me quieres prestar un rato?
.- Que mas quisieras tu, vomitaría cuando viera tus huesos.-Se abstuvo de contar a su amigo que su matrimonio se había disuelto hacía ya un año, no era el momento, tampoco le apetecía dar explicaciones. 
.- Cuando viese mis veintitrés centímetros pasaría de mis huesos olímpicamente.-Reía mientras decía esto y apartaba al recién llegado mirándole de arriba abajo.-Estas hecho un pincel macho, los años no pasan por ti.
Ricardo era un hombre de uno ochenta de estatura con treinta y cinco años, uno mas que su amigo, pero a diferencia de el conservaba todo aquel cabello negro ensortijado que le hacía parecer mas joven que Miguel.
.-¿Tu que?, ¿no piensas casarte nunca?.-
.-¡Ya sabes! Me conservo para todas, no hay derecho que solo sea una la que disfruta de este aparato que Dios me ha dado.


En aquellos momentos no tenían demasiado trabajo,era enero y el frío y la crisis hacían mella en todo tipo de negocios, así que decidió acompañar a Ricardo y charlaron durante todo el tiempo que duró la cena de los viejos tiempos, en especial de los vividos juntos en aquella tierra sumida en una guerra salvaje. 
"El Gordo" le enseñó una fotografía en la que ambos vestían uniforme y se encontraban junto al Puente de Mostar,(Stari Most) que había sido destruido por unidades del Consejo Croata de Defensa durante la guerra de Bosnia, el 9 de noviembre de 1993.



.-¡Joder que recuerdos !.- Ricardo se sintió verdaderamente emocionado.
.- Ya te digo, yo aún tenía pelo, aunque corto pero tenía.- Ahora apenas si quedaba algo de aquel cabello en los lados de su cabeza.- ¿Recuerdas al hijo puta de Moraga, el peluquero?.-
.-¡Claro! ¡Menudo cabrón, que rapadas nos pegaba!.- Ambos rieron de buena gana recordando aquellos trasquilones en sus cabezas.


Cerca de las doce de la noche, cuando solo quedaban en el local el cocinero y un camarero limpiando el establecimiento aparte de ellos dos , ambos amigos se despidieron fundiendose de nuevo en un fuerte abrazo. 
Ricardo subió a su auto y reinició la marcha incorporándose de nuevo a la carretera nacional para ir a enlazar de nuevo con la autovía A-3.
No había recorrido dos kilometros cuando un manto blanco comenzó a cubrir el asfalto y la visión de la carretera empezó a desaparecer. Los faros antiniebla de su citröen Xantia le ayudaban en cierto modo a poder distinguir la carretera al menos unos metros mas allá de su morro, aunque para su seguridad disminuyó la velocidad considerablemente.






una silueta apareció de repente andando por el lado derecho de la calzada en el mismo sentido en que Ricardo  circulaba, la figura iba ataviada con una prenda de ropa acolchada y una caperuza cubría su cabeza. Se trataba de una joven de unos dieciséis años aproximadamente como pudo descubrir al volverse la muchacha cuando se acercaba a ella, unos cabellos casi dorados y lacios asomaban por debajo de la capucha, esta levantó una mano en una clara señal que le indicaba que deseaba ser recogida.
Ricardo se preguntó para si ¿Que demonios hacía una cria de esa edad a esas horas por una carretera por la que apenas circularían una veintena de vehículos durante toda la noche?, sobre todo desde que la autovía había desviado la circulación  que antes cruzaba por las poblaciones.
Se detuvo junto a ella y accionó la maquina elevacristales desde el pulsador que se hallaba junto al cuadro  de mandos, la ventanilla bajo y la muchacha asomó su rostro extremadamente cetrino con aquellos grandes ojos azul celeste por el hueco que esta había dejado.
.-Ayudame por favor.-
.-Claro sube.¿Te ocurre algo?.- Se interesó el conductor del auto.
Ella entró  y quedo mirando al frente una vez se hubo acomodado en el asiento sin contestar a la pregunta.
.-¿Donde quieres que te lleve?.-
Señaló hacia delante con su dedo indice por toda respuesta.
El hombre pensó que posiblemente hubiese discutido con su novio o amigo y  esa debía ser la causa de que andase a solas por la calzada y estuviese tan poco comunicativa.
Un kilometro mas allá ella volvió a indicarle.
.-Por favor gira a la izquierda.- El obedeció.
El camino apenas si hubiese dejado que dos vehículos que viajasen en sentido contrario pudieran cruzarse debido su escasa anchura, por suerte por allí no pasaba nadie aparte de ellos.
Habían transcurrido unos tres minutos cuando apareció una granja entre la niebla al volver una curva del camino, no había luz alguna y Ricardo pensó que sus moradores deberían estar durmiendo.


.-¡Para por favor!.-


Se detuvo a unos doscientos metros del edificio, ella bajo y volviendose hacia el le dijo algo que este no logró entender, al menos de momento.


.-¡Avisa a mi madre, estará preocupada!.- Una lagrima que brilló al ser  iluminada por la luz del interior del auto, surcaba su rostro mientras decía esto y cerraba la puerta alejandose.
.-¡Oye! ¿Como que avise a tu madre?.- Preguntó contrariado.


La joven no respondió, se acercó a un pozo que se hallaba junto a la entrada de la granja, de repente se desvaneció.
Un escalofrío recorrió la espina dorsal del hombre, aquello era imposible. Seguramente la niebla le había gastado una mala pasada, por cierto, la niebla también se había disipado como por obra de magia.
Sonrió, aquello no podía ser, su imaginación estaba jugando con el. Abrió la guantera y extrajo una linterna con bombillas alógenas que ofrecian un gran campo de visión, se dirigió a la granja y una vez se encontró frente a la puerta sintió la sensación de que esta parecia abandonada. ¡No podía ser! ¡Aquello era de locos!. Golpeó la puerta tras comprobar que el pulsador que había al lado de esta no producía sonido alguno. La hoja de la puerta se abrió, no estaba cerrada y los golpes provocaron que se deslizase con un gruñido lastimoso hacia  dentro. Iluminó con la interna el interior de la vivienda. Maldijo para sus adentros, allí hacia ya mucho tiempo que nadie vivía.


Se acercó al pozo temeroso de lo que pudiese encontrar en su interior pero resuelto a saber donde diantres se hallaba aquella joven.
No tendría mas de veinte metros de profundidad y  hacía tiempo que no había albergado agua alguna que no fuese debida a algún aguacero caido por alguna ocasional tormenta. En el fondo se hallaba el cuerpo roto de la muchacha, la linterna bailó en sus manos y apunto estuvo de caer, se apartó de la oquedad y por unos instantes sus piernas  perdieron todas sus fuerzas doblandose y dejandole postrado de rodillas. Unas arcadas en su estomago le hicieron vomitar la cena que había ingerido hacia unos minutos.
A su mente volvieron aquellas imágenes de cuerpos mutilados en su mayoría, abandonados en posiciones de lo mas inverosímiles y grotescas en aquellas calles plagadas de socavones producidos por la artillería y donde apenas algunos edificios se mantenían en pie. En especial recordó los rostros de aquellas niñas y mujeres violadas, después ejecutadas de las formas mas diversas y crueles y  que volvieron a desfilar por su cerebro en una sucesión de horribles imágenes en forma de diapositivas entrelazadas. 






.- Además, nosotros no le hemos encontrado, ha sido el quien vino a denunciar la muerte de  Johana.- Insistió Sánchez ante su jefe que parecía querer dejar el caso cerrado rapidamente y sin contratiempos.


Ciertamente Ricardo había llegado al cuartel de la Guardia civil apenas una hora despues de lo sucedido en la granja. Un ventanuco se había abierto en la gruesa puerta  que cerraba el paso durante la noche, el rostro de un agente uniformado apareció por el.
.-¡Buenas noches! ¿Que le ocurre?
.- ¡Por favor, la niña esta muerta! ¡Esa muchacha esta allí en el pozo!.- Sus palabras apenas si eran un balbuceo difícil de entender.
.- Tranquilicese, ¿Que es lo que esta diciendo?.- El otro creyó haber escuchado mal y le pidió que repitiese lo que habia dicho atropelladamente, esta vez con mas calma.


Una hora mas tarde varios autos policiales se hallaban alrededor del pozo, sus faros encendidos y proyectados hacia este daban al lugar un aspecto irreal y lúgubre, iluminando la escena de una decena de agentes ataviados de color verde que maniobraban para sacar a la joven de aquel lugar donde había sido arrojada como un despojo cualquiera.
Ricardo no pudo evitarlo, abandonó el asiento trasero del vehículo todo terreno donde se encontraba, hizo una finta con su cuerpo para evitar el ser atrapado por el agente que se hallaba junto al auto custodiandole y corrió hacia el cadáver que había sido dejado suavemente sobre aquel suelo de tierra árida. Se arrodilló ante el antes de que nadie pudiese detenerle, atrapó aquella manita suave y fría y miró aquel rostro ahora casi desfigurado por completo.


.-¿Porque me elegiste a mi? ¿Porque?.- Sollozó amargamente.


Una extraña fuerza pareció magnetizar su mano contra la de ella, a pesar de los intentos de los agentes por separarle, ambas manos parecían haberse fundirse en una.
Entonces vio aquel auto de color oscuro que se colocaba junto a la muchacha, ella iba andando del mismo modo que el la había encontrado junto a la calzada.
Por el espacio dejado por la ventanilla alguien llamo su atención.


.- ¡Johana!, ¿te llevo a casa?.-


Ella miró hacia el interior, no podía distinguir el rostro del hombre en aquella oscura noche pero conocía el vehículo y a su conductor, así que presa del frío decidió subir al auto dejando aquel pequeño bolso que portaba sobre su regazo. 


.-¿De donde vienes a estas horas?.-
.- He estado con mis amigas un rato y se me ha hecho tarde, mi madre me va a pegar un buen puro.- Su mirada se perdía mas allá del haz de luz de los faros, pensando en la escusa que podría contar a su progenitora.
.-¿No llevas móvil para avisarla?.-
.- No, lo perdí hace poco y aún no me ha podido comprar otro.- Se refería a su madre que había quedado viuda al poco de nacer ella y había tenido que sacar la casa a flote sin nadie que le ayudase.
.- He de  pasar un momento por un sitio y enseguida te acerco a  tu casa, no te preocupes no tardo nada.


Llegaron frente a una casa de dos plantas que se hallaba  a un kilómetro aproximadamente del pueblo. La muchacha se volvió a tiempo de ver aquel puño enfundado en un guante de color negro con una pequeña mancha de pintura amarilla o algo parecido en uno de los nudillos. El impacto en su rostro fue brutal y perdió el conocimiento al instante.


Las manos de ambos se soltaron de repente y los agentes consiguieron izar su cuerpo, poniéndole en pie. El rostro de Ricardo era como una de aquellas mascaras de tragedia griega.


  


  
.- ¡Sabes que eso no quiere decir nada! Estos majaras nunca sabes por donde van a salir. Y eso de que se le apareciese la muchacha no tiene pies ni cabeza. Así que arráncale una confesión como sea, empapelalo y que mañana pase por el juzgado de guardia.- El comisario, atrapó una carpeta que se hallaba sobre su escritorio y la lanzó con furia al suelo.- ¡Joder si no le ha dejado ni una gota de sangre en su cuerpo! ¡Tiene que tratarse de un loco hijo de puta!.


El cadáver de la joven ciertamente había sido encontrado sin un ápice de sangre en sus venas, pero lo que mas les contrariaba es que no había sangre tampoco en el interior del pozo, ni en la casa, ni en ningún lugar cerca de donde había sido encontrada. Donde la habían matado aún era una incógnita.    




Ricardo oía el clamor de los vecinos del pueblo que se iban reuniendo junto a la casa cuartel, y que demandaban les fuese entregado. De haberlo echo seguramente se le habría aplicado la Ley de Linch sin mas.
Sanchez se acercó a la celda e introdujo un paquete de Winston por entre los barrotes.


.-¿Te apetece un cigarro?.-


Ricardo le miró sorprendido, aún recordaba lo duro que el agente había sido durante el interogatorio.


.-Lo había dejado pero en estos momentos creo que todo da igual.- 


Atrapó el paquete y tras colocarse un cigarrillo en los labios se lo volvió a tender a su dueño. El inspector pasó su mano con el encendedor y Ricardo encendió el cigarrillo aspirando su humo profundamente. Hacía dos meses que no fumaba y esto le provocó una dolorosa tos que contuvo a duras penas. A pesar de todo volvió a dar otra calada y esta vez el humo  pareció entrar con mas facilidad en sus pulmones.


.- ¿No has sido tu verdad?
.- No, y si hubiese estado cuando ocurrió no seria su cadáver el que apareció en el pozo.- Su voz adquirió un tono grave y amenazador  al proferir estas palabras. 
.- Creo en ti pero mi jefe tiene razón, lo del fantasma de la niña no se tiene. Tal vez ocurrió de otro modo y con los nervios lo has olvidado.
.- Ojala y tuviese alguna historia mejor pero fue lo que ocurrió en realidad.- Miró a los ojos del policía intentando encontrar un atisbo de fe en lo que el había contado. Los pupilas grises de Sánchez no denotaban expresión alguna.
.-¿En tu segunda visión no pudiste ver ningún detalle del tipo que la recogió? ¿La marca del auto quizás?.- El detenido negó impotente con la cabeza.


A las séis de la tarde Leveque entró como una flecha en la casa cuartel, miró al agente que se hallaba sentado tras un escritorio junto a la entrada y le señaló con el dedo.


.-Lleva al sospechoso a la sala de interrogatorios.- Ordenó tajante.
.-Señor al detenido se lo han llevado Sánchez y Ortega para hacer una verificación de los echos "in situ".-
.-¿Porque no se me ha informado?.¡Puta mierda!.- Salió en tromba tal cual había llegado.




.- Este no es el camino por el que yo estuve.- Advirtió Ricardo que iba sentado en el asiento trasero del auto policial.
.-Ya lo sabemos, antes debemos pasar por otro lugar para recoger a alguien.- El tipo llamado Ortega que iba junto al conductor, se volvió hacía el agarrando con sus dedos enguantados la rejilla que separaba la parte trasera del vehículo.


Los ojos del detenido se abrieron desmesuradamente, había reconocido su voz, reconoció aquel guante con una pequeña mancha amarilla en su nudillo, todo su cuerpo se tensó.


.-¡Eres tu hijo de puta!.- Gritó a la vez que se aferraba a la reja como una fiera enloquecida con sus manos esposadas.
.-¿Que dices?, suelta la reja.- Pregunto Sánchez contrariado.
.-¡El es el asesino he reconocido su voz y su guante!.-
.-¡Joder Ortega! Si va a ser verdad que este hijo puta ha tenido esas visiones.
.-Ya te lo dije cuando describió como yo había recogido a Johana con el coche.-


Ricardo se dejó caer hacía atrás abatido, los dos tipos eran cómplices en el asesinato.


.-Has tenido mala suerte amigo.-Sánchez le dijo esto al tiempo que le miraba por el espejo retrovisor.- ¡Coño! ¡Mira que ser vidente!.






No podía creer lo que le estaba ocurriendo, allí se encontraba, en el sótano de la misma casa a la que habían llevado a la joven, atado a una camilla, con una cánula inyectada en una arteria por la que su sangre fluía hacia un recipiente con anticoagulante que rapidamente comenzaba a llenarse y con una mordaza en su boca que le impedía gritar. Aunque el ya sabía que se encontraba alejado de la zona urbana de la localidad por lo que seguramente no le hubiese servido de mucho.
Cuatro personas observaban frente a el como aquel liquido viscoso recorría el tubo transparente. Dos de ellos eran Sánchez y Ortega, los dos guardias civiles. Con ellos había otra persona ataviada con una túnica negra y una capucha del mismo color que cubría su rostro, aún así  podían verse unos crueles ojos inyectados en sangre bajo ella. El otro tipo era "El Gordo".


.- Lo siento amigo, no podíamos dejar que contases esa historia por ahí. No se como supiste lo que había ocurrido pero no podiamos arriesgarnos a que recordases algo mas y nos descubriese. Lo de Johana fue una estupidez por parte de Ortega, pero ya no tiene remedio.-


Ricardo le dirigió una mirada que demandaba el auxilio de aquel que había sido su compañero de armas.


.-Lo siento, de veras lo siento. Esto no tenía que haber pasado. Te prometo que no te vas a enterar amigo, en pocos minutos perderás la noción del tiempo y entraras en un dulce sueño.-
.-No quiero que mueras sin saber porque. Tu sangre al igual que la de Johana servirá para nuestro ritual.- Fue Sánchez quien se dispuso a contarle lo que estaba sucediendo. Se volvió hacia la figura totalmente cubierta y le retiró la capucha con suavidad.- Es mi hermano Rodrigo.


Ricardo jamás había visto algo tan horrible, aquello, si alguna vez fue una persona ahora rotundamente no lo parecía, tenía desagradables mutilaciones en las que orejas y nariz aparecían como corroídas, los labios deformados y las encías descarnadas.






.-Se trata de porfiria.- Continuó con las explicaciones.- Mi hermano sufría dolores abdominales terribles, como los de un cólico, seguidos de vómitos y estreñimiento. La debilidad se apoderaba de el y le provocaba parálisis, cambios sensoriales y dolor muscular. Estos ataques agudos pueden ser potencialmente fatales y producen una serie de desequilibrios, presión sanguínea baja y shock. 
La luz destruye sus tejidos, la piel se recubre de ampollas y los huesos se corroen. Mi hermano ya hubiese muerto hace algunos años posiblemente si "El gordo" no nos ayuda.- Su mirada se volvió hacía el aludido.


.- Cuando tu te licenciaste yo aún estuve en aquel infierno treinta días mas. En una operación conjunta con soldados búlgaros en Dahovo, mis dos compañeros españoles murieron al explotar una mina. Aquella misma noche nos pusimos ciegos, Ivaylo atrapó a una mujer, le cortó el cuello y todos bebimos de su sangre.
 Cuando desperté al día siguiente estaba horrorizado por lo que habíamos echo, ellos hablaron conmigo, me mostraron el camino de la vida eterna  y el culto a la sangre, me enseñaron a amar a Akasha,madre de todos los vampiros. Reina del Kemet, el primer reino anterior al Egipto de las pirámides y los faraones. Ella fue la primera que abrazó el reino de la noche, cuando Amel, un espíritu amante del sabor de la sangre humana se introdujo en su cuerpo Este le dió la muerte para que la sangre ajena le diese la vida. Le otorgó el poder de sobrevivir a los mortales y colmillos para beber la sangre de la yugular para conseguir la inmortalidad.-






Ricardo comenzaba a sentirse desvanecer, la sangre perdida comenzaba   a hacer mella y la somnolencia comenzaba apoderarse de el, mientras que aquel al cual había considerado su amigo, se iba exaltando al tiempo que continuaba con sus explicaciones.


.- Conocí a Sánchez y nos hocimos muy buenos amigos, en un momento de hastió e impotencia, me contó como hacía varios años que se había mudado a este pueblo donde nadie le conocía y lo de su hermano enfermo al cual nadie había visto jamas. Hable con el y le mostré el camino, desde entonces su hermano se encuentra mejor, aunque las marcas de la enfermedad siguen siendo evidentes........-


La rotura de cristales de los ventanucos situados en la parte alta de las paredes del sótano interrumpió las aclaraciones de el "Gordo", los botes cayeron en el suelo del recinto y comenzaron a soltar aquel humo cegador. La puerta del sótano se abrió de golpe, Ricardo oyó los disparos y los gritos de dolor que provenían de todas direcciones. En ese preciso instante se desvaneció.




La cabeza de la mujer se apoyó en su pecho presa de  un doloroso llanto, las manos de el la abrazaron y su cuerpo intentó amortiguar aquellas convulsiones que ella sufría. No consiguió lograrlo, por el contrario pareció contagiarse de aquel sufrimiento y ambos cuerpos semejaron  bailar una danza de dolor y rabia apenas contenida.
El operario del cementerio termino de dar la última paletada a la pared del nicho donde el cuerpo de Johana iba a reposar a partir de aquel momento.
La madre de la joven aún no había cumplido los cuarenta, viendo su rostro, Ricardo podía ver el de la joven si esta hubiese tenido tiempo de crecer y si aquellos malditos no hubiesen acabado con su vida.


.- Gracias por devolverme a mi hija, no se que hubiese sido de mi si jamas se hubiera encontrado el cuerpo, al menos se que ahora reposa en un lugar donde yo puedo sentirme cerca de ella.-


Uno de los implicados en el asesinato había confesado antes de morir que pensaban tapar el cuerpo de la joven al día siguiente con hormigón.


El hombre la miró y sintió algo muy frustrante dentro de si, aquella mujer había perdido a la única persona que le unía con la vida, no tenía ningún familiar cercano que pudiese darle consuelo.


.-¿Te importa que te visite de vez en cuando?.- La pregunta salió espontaneamente de sus labios.


Ella le miró con unos ojos vidriosos y húmedos.


.- No, claro que no, mi hija te eligió para que dieses reposo a su cuerpo y estaré encantada de que vuelvas cuando te apetezca.-


El se sintió impresionado por aquella bondad y dulzura que la mujer mostraba a pesar de las circunstancias. 


.-En realidad ella quería que tu descansases, por eso me pidió que te hiciese saber donde se encontraba.-
.- Gracias, gracias por todo.-La mujer volvió a abrazarle y rompió de nuevo en un irrefrenable llanto.


Minutos mas tarde se despedían tras prometer Ricardo que volvería. Se encaminó hacía la salida del cementerio recordando lo que Leveque le había contado.


Al salir del cuartel el comisario había subido a su auto, un amigo de la Diputación General de la Policía le había dicho que en los últimos tiempos habían desaparecido muchas personas, la mayoría jóvenes sin familia. Todo ello en un radio de cien kilómetros y como eje la localidad donde ellos residían, por lo que el municipio de Motilla del Palancar estaba en el punto de mira de las investigaciones. Esto dejaba fuera de juego al forastero que habían apresado.     
Giró la llave del contacto y se volvió rapidamente al notar que alguien ocupaba el asiento de al lado del conductor.
Aquellos ojos azul celeste le miraban fijamente, la cabeza de la joven estaba tapada con una capucha aunque  sus cabellos dorados sobresalían de esta, aquella cara cetrina frente a el le produjo un escalofrío como jamas había sentido.


.- El esta en peligro.- La joven no había movido los labios, sin embargo, el podía oír su voz perfectamente.
.- ¿Quién esta en peligro?.- Intento reponerse y hacerse cargo de la situación.-


Según le había contado Leveque fue  ella la que les había llevado hasta aquel sótano donde aparte de las cuatro hombres que el podía ver, también se encontraban diez personas mas tras la camilla fuera del alcance de su vista, algunas de ellas influyentes y respetadas en el pueblo. Ella les condujo hasta allí para salvar su vida. De todos modos le juró que jamas escribiría en el informe nada de lo sucedido, eso podría costarle acabar en un manicomio. Ya se le ocurriría algo que contar en el.


Cerca ya de la salida Ricardo volvió a ver a la joven. Estaba apoyada de espaldas en un frondoso álamo blanco, ambos se miraron, ella sonrió y le lanzó un beso con la palma de su mano, una triste sonrisa afloró en los labios del hombre. Tras volver a desvanecer pasados unos instantes, el hombre salió, dejando atrás aquel lugar de reposo y prometiéndose a si mismo que regresaría. Posiblemente fijase allí su nuevo domicilio.


  

domingo, 28 de agosto de 2011

" Un, dos, tres, me tocó "




Siempre supe que mi momento llegaría tarde o temprano, creí que esto no iba a afectarme como a los demás, al fin y al cabo yo ya lo debería tener asumido.
He vivido intensamente sabiendo que este iba a ser el desenlace final.
Por supuesto, creía tener muy claro, que algún día, en algún lugar, algún tipejo resolvería que ya no era lo suficientemente útil para sus intereses, y que había llegado el momento de darme el pasaporte. Ese momento había llegado, y yo lo sabía. Podrían pasar, minutos, horas, tal vez algunos días, pero lo que era seguro es que iba a ocurrir y no podría hacer nada por evitarlo.
Durante largo tiempo, yo mismo había sido el encargado de ejecutar estos trabajos, para alguien del que solo conocía la firma del cheque que se me abonaba religiosamente. No había sentido ningún tipo de remordimiento, de no haber sido yo, otro hubiese ocupado mi lugar y no lo habría dudado, si bien es cierto que en los últimos tiempos estos encargos ya no me eran tan indiferentes.
Conozco sobradamente como demonios funciona esto. Cuando los años se te echan encima decenas, de ojos están puestos sobre ti, observando cualquier mínimo movimiento en falso, ligeros detalles que denotan que ya estas quemado, y que de un momento a otro no vas a responder del modo esperado, y efectivamente llega ese momento en que las dudas invaden tu cerebro, alguien se da cuenta y tu nombre se ve añadido en una tenebrosa lista.

Una cosa era segura, el fulano que viniese a por mi no se iba a llevar la satisfacción de verme rogar.
La curiosidad por saber quién iba a ser el encargado de hacerlo me invade, aunque no creo que sea mucho mayor de treinta años de  edad, osea, un niñato, al igual que yo cuando empecé.
Recuerdo la primera vez que tuve que enfrentarme a mi primera víctima, se trataba de un hombre de cincuenta y cinco años, con dos gemelos de corta edad aún a su cargo. Rogó que no lo hiciese, me hablo de sus hijos y lo que podría ser de ellos, pensé que era demasiado mayor para tener niños pequeños y que debía haberlo pensado antes de meter el "churro en caliente", así que no lo dude y cumplí con mi trabajo.

Durante tu vida laboral contemplas rostros y actitudes de todo tipo ante su fatal desenlace, algunos parece importarles un comino,incluso parecen estar deseando que llegue  ese momento. Otros asumen su final con dignidad y evitan demostrar ningún tipo de sentimiento. Finalmente, están los que su temor a no encontrar otra vida mas allá, les hacerse degradarse, hasta el punto de llorar y balbucear intentando que tu corazón se ablande y el inexorable proceso de eliminación se detenga.




Lo peor de tu trabajo es conocer a quién te has de cargar, cosa que puede ocurrir si no te mantienes alejado de todo el mundo, no dando lugar a que se creen lazos que algún día puedan interferir en tus reacciones.
Yo había roto mi norma y se sobradamente lo que esto significa.
Hace algunos meses había conocido a una mujer estupenda, en realidad la conocía desde hacía mucho tiempo, aunque nunca había  hablado con ella, yo sabía que ella podría ser una de mis posibles víctimas en un futuro no muy lejano, al igual que podría serlo cualquier persona de mi alrededor.

La terraza del chiringuito en la playa se hallaba repleta de gente, que o bien esperaban a ser atendidos por alguno de esos camareros que se movían velozmente por entre las mesas, o en su lugar  se hallaban degustando los platos  que ya se les habían servido, en su mayoría paella.
Yo era de los que aún esperaban, y a diferencia de las demás mesas  la mía solo se hallaba ocupada por mi, como casi siempre que comía en algún restaurante.

.- ¿Puedo sentarme?.
Alcé la vista al tiempo que colocaba mi mano sobre los ojos a modo de visera,  la vi allí plantada ante mi, rodeada de ese aura que el sol provocaba al  enviar sus rayos contra la parte trasera de su cuerpo. Sus cabellos aún estaban mojados, lo cual indicaba que apenas hacia unos minutos que había salido del agua y la luz solar provocaba unos destellos maravillosos al reflejarse en ellos.
Ataviada con un pareo  de color blanco sumamente fino, que dejaba entrever su silueta por completo, una silueta que a pesar de su edad seguía siendo maravillosa, alzando las gafas de cristales oscuros por encima de sus ojos, y con una sonrisa que se dibujo en su rostro, lo cual me hizo sospechar que se habría apercibido cuando mi mirada instintiva y rápidamente había recorrido toda su anatomía de arriba abajo, esperaba frente a mi. a que yo dijese algo.

.- Están todas las mesas ocupadas y al fin y al cabo a ti te conozco.- Argumentó ante la falta de respuesta por mi parte.
.-Si, claro.- Asentí señalando una de las sillas. Reconozco que me hallaba contrariado porque a pesar de haberme cruzado con ella en diferentes ocasiones, jamas habíamos mediado palabra alguna.

Aunque algo parco al principio, mi actitud fue cambiando al correr de los minutos y mi frugal conversación se fue tornando en una amena charla. Me deje sumir en el placer de hablar con aquella mujer encantadora y su verborrea inteligente a la vez que divertida, a sabiendas de que no debería hacerlo. En alguna ocasión, nuestras risas provocaron que las miradas de los demás comensales del lugar se tornaran hacia nosotros, algo que nos paso inadvertido, en aquellos momentos nos sentíamos como en una paradisiaca isla desierta donde no hubiese signos de vida humana alguna.



Después de la comida llegó una cena estupenda en su casa, donde entre otros suculentos platos, por primera vez probé una "sopa fría de lechuga". Mi curiosidad me llevo a preguntarle de donde diantres había sacado aquella receta.
.- La he aprendido de Cristelicious.-
.- ¿ De quién ?.- El nombre me sonó al de la esposa de algún senador romano.
.- Es una amiga bloguera  que escribe artículos de cocina en un blogg que se llama ¡Que cocina!.-
Ahora me sonó a chino, jamas había entrado en ningún chat, ni leído blogs de nadie, para lo único que yo utilizaba internet era para leer la prensa y temas relacionados con mi trabajo.

La velada acabó uniendo nuestros, aproximadamente cien años entre ambos de experiencia  sexual, (por mi parte casi siempre pagada en algún club), y mi cuerpo seguiría vibrando durante algunos días con aquella  inexplicable sensación de permanecer aún dentro de ella.
A pesar de todo, tras aquel maravilloso día  procuré no volver a verla y no coincidir con ella en ningún lugar. Sabía que ella podría ser la siguiente y no estaba dispuesto a que ningún sentimiento entorpeciese mi trabajo.

¡Toc!, ¡Toc! dos secos golpes resuenan en la puerta.
.- ¡Si , pase!.- Invito a entrar a quién a golpeado la hoja de roble sin conseguir herirla.
Tampoco es que me asombre  ver a la persona que acaba de entrar en la estancia, al fin y al cabo era un posible candidato.
Se acerca hacia mi al tiempo que introduce una mano bajo su americana y me suelta algo así como una escusa.
.-Lo siento amigo, podría haber mandado a alguien pero creo que tu te mereces que sea yo en persona.

Algunas semanas antes una lista llegó hasta mis manos, Silvia Gonzalez Abarizketa  era uno de los nombres que figuraban en ella y algo muy extraño ocurrió con mis tripas que comenzaron a dar saltos dentro de mi cuerpo. Esa mujer con apellido vasco era ella. Creí que podría hacer el trabajo asignado pero algo dentro de mi me lo impidió, hice algunas llamadas intentando que esa orden fuera revocada pero fue inútil.
Me limite a no cumplir con el encargo , era consciente que desde ese momento yo mismo iba a ser pasto de las fieras, aunque solamente una sonrisa irónica consiguió arrancar de mi aquella situación.

.- Solo quiero saber si también te han encargado que te ocupes de Abarizketa.- Mi mano se desliza hacia el interior del cajón de mi mesa.

El tipo deja caer sobre mi escritorio el sobre que ha sacado. De sobras se lo que contiene, he repartido muchos como ese, se trata de la notificación de mi cese en la empresa , donde se me avisa con quince días de antelación que se prescindirá de mis servicios.
No importa, es casi un alivio. Durante mis años en la empresa he ahorrado lo suficiente para afrontar esta situación sin que me inquiete.

.-Acabo de mandarle la notificación con mi secretaria.- Me corrobora el ahora recién ascendido ejecutivo.

Saco de mi cajón las llaves de mi automóvil y me levanto veloz de mi asiento, rodeo la mesa y paso junto al encargado desde ahora de la limpieza de personal.
.- Que te vaya bien David.-
Salgo de mi despacho y voy en busca de Silvya. ¡Que le den morcillas a los quince días de tiempo!.


Las palmeras se mecen al capricho de la suave brisa de aire caliente y húmedo que sopla desde el interior del océano, mientras el sol, ya en declive y perdiéndose por el horizonte acaricia nuestros cuerpos casi desnudos y tirados sobre la arena, en los últimos momentos de este casi acabado día.. No, no estamos en una isla desierta, aunque su escasa población si de esa apariencia.



Durante mis años en aquella  corporación y gracias a mi situación en la delegación en la que yo desempeñaba mi trabajo, había conseguido camuflar pequeñas cantidades de dinero indetectables, que unidas, formaban el suficiente capital para vivir el resto de nuestras vidas sin privarnos de algunos lujos.
Vuelvo  mi cabeza y miro el rostro de la mujer que ha decidido vivir conmigo el resto de nuestros días, ella también me esta mirando.

¡Joder lo que me estaba perdiendo!.

 .

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